Este sábado 21, la zona arqueológica de Los Toriles vibró con una ceremonia ancestral que dio la bienvenida a la primavera.

El programa cultural nos envolvió con música, danza y tradición, mientras el corredor artesanal ofreció talleres que mostraron la creatividad y el talento de nuestra gente.

El cierre fue inolvidable: el juego de pelota ancestral Pasárutakua Chanakua, símbolo de unión y memoria viva de nuestros pueblos originarios.

Vivir un equinoccio en Ixtlán del Río es mucho más que presenciar un evento: es entrar en contacto con la energía de nuestros ancestros, sentir la fuerza de la naturaleza y descubrir la riqueza cultural que hace de Nayarit un destino único.